Esperar que las cosas se den, ganar confianza y paciencia, no es tarea fácil . Pero... cuando uno
Y uno se prepara para no cometer los mismos errores. Para interiorizar lo aprendido. Para aprender cosas nuevas, herramientas a utilizar.
Y a veces, esta espera duele. Pero este dolor es necesario en el equilibrio. No temerle al dolor, sino acompañarlo y crecer con él. El esfuerzo que se ve recompensado.
Y para qué sirve todo esto? Muchos dirán que no sirve para nada. Que el acto en caliente es más...sincero. Pero saben qué es más sincero, a mi parecer? Admitir que uno debe aprender, y seguir subiendo escalones para llegar mejor parado.
Y hay cosas que se sienten, pero se deben callar. Y esto no es mentir, ni ocultar: es un acto por el bien común. Porque no todos estamos preparados para escuchar ciertas cosas en ciertos momentos. Porque todos vemos diferente. Percibimos diferente. Y uno aprende, que hubo veces en que tuvo que haber callado. Pero admitir el error sirve para algo muy importante, y no es modificar el pasado...es modificar el futuro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario